Estoy lejos de casa, pasto en el prado forastero
¡y cómo añoro la corte!
Te quiero como quiere el cordero al pastor;
si me tiras piedras tengo miedo.
Del cordero quiero la lana, de la vaca las ubres,
¡rompamos la banca de los Dioses!
Tejidos adiposos, cosmonautas aqueus1
y pastorcillos arameos.
Hay conchas y cáscaras para enhebrar collarcitos;
a raudales dejo que fluya el verso;
tontos circunspectos ya podeis aplaudir,
pero esto no se acaba aquí.
Te quiero demasiado,
soy demasiado bueno;
Hacia tí corro:
mi masa por su aceleración.
Te quiero, ¡oh demasiado!
¡Oremos Dios!
si tú me quieres,
un día seré tuyo.
Estos últimos versos los haré descriptivos
la musa me da peixet2;
una calle demasiado ancha de edificios altivos
y un hombre demasiado bajito.
Te quiero demasiado.
Soy demasiado bueno;
hacia tí corro
mi masa por su aceleración.
Te quiero,oh demasiado!
¡Oremos Dios!
Si no me quieres,
yo nunca seré tuyo.
E.Portet: percusión / A.Fidel: voces bíblicas.
1aqueus: micénicos
2peixet: pieza de carne de vaca