¡Cocoricó!
que guapa que eres...
con dos piernas que te llegan hasta los pies.
Los bípedos aquí
y los cuadrúpedos allí,
octópodos más lejos
y los miriápodos en otro lado.
¡Cocoricó!
pensando en tí,
me invento cosas que no tienen ningún sentido:
una merluza sin gorro
y dos patos asesinos;
un toro de cartón
con un torero italiano;
pero si me pongo serio
tendré que admitir que soy
un bípedo feliz
en el país del tripartido.
Haremos trampas, todo vale...
termino, es hora de comer.