Cançoner electromagnètic
Quimi Portet nació en la ciudad de Vic. Sus primeros contactos con el mundo del espectáculo hay que buscarlos en el interior de un teatrillo de Guiñol, instalado cada año en Vic durante la fiesta mayor. De tanto concentrarse en las evoluciones de los muñecos, a Quimi se le desorbitaban los ojos y soñaba que de mayor llegaría a ser uno de aquellos personajes, y que actuaría junto a otros protagonistas inventados por él. Lo más duro era cuando terminaba la función y había que volver a la cruda realidad. Menos mal que al día siguiente le acompañaban de nuevo a la carpa mágica.
A los siete años debutó tocando la guitarra en una fiesta familiar, y a los diez ingresó en una tuna escolar. Estaba empeñado en llegar a ser "guitarrista de un conjunto". Sus mayores exclamaban: "Este niño será un Beatle".
A pesar de confesarse técnicamente agnóstico, lo cierto es que Quimi también fue monaguillo en el santuario pirenaico de Núria, a cambio de poder esquiar gratis en las pistas del valle, junto a los chicos de la federación catalana de esquí.
Para Quimi, la radio era "el enemigo en casa, la banda sonora de un mundo sórdido, cutre y apolillado". En cambio, llegaba a entusiasmarse con algunos programas de televisión, especialmente con Rintintín y Viaje al Fondo del Mar. Telefilms aparte, Portet escuchaba con suma atención los discos que compraba su madre: Wilson Pickett, Aretha Franklin, y los artistas de la colección Hits & Soul de Atlantic Records, además de los Rolling Stones y los Beatles. En audiciones hogareñas particulares, jugaba a imitar a los fans que aparecían en la tele y se tiraba de los pelos.
La niñez de Quimi se caracterizó por los vaivenes geográficos. Alternó la vida en Vic con el pueblo de Centelles, el barrio barcelonés del Guinardó, o Taradell, un alegre centro de veraneo de la comarca de Osona. Recordando los días felices pasados en este último lugar, asegura que desde entones tiene vocación de veraneante: "Tal como dice Lluís Massana, hemos venido a este mundo a veranear".
Sus héroes infantiles eran Pepe Gotera y Otilio, el Botones Sacarino, Mortadelo y Filemón, los inquilinos del 13 Rue del Percebe, Rompetechos, los personajes del dibujante Coll, y toda la fauna que salía en las revistas Pulgarcito, Pumby, TBO, Din-dan y Tíovivo.
Durante su adolescencia a Quimi sólo parecían interesarle las motos. De hecho, practicó el motocross y realizó viajes en una Gilera 49 y, más tarde, en una Ducatti 250. Al quedarse sin máquina por problemas económicos, decidió ser músico, "que era la segunda cosa que más me gustaba en este mundo". Empezó tocando una guitarra española con cuerdas metálicas. Hasta que un colega le prestó la primera guitarra eléctrica. Algo más tarde, Quimi acudió a los primeros conciertos de los grupos que actuaban en Barcelona, sobresaliendo el de Santana. Pero si alguien le dejó maravillado en el escenario, éste fue, sin duda, Sisa. Para Quimi "Sisa era sublime. No me importaba tener que hacer algunos kilómetros para verle actuar". También le encantaban Las Grecas.
En 1976 formó, con otros músicos el grupo Kilimanjaro's, una banda que alegró el jolgorio de las jóvenes generaciones en la comarca de Osona.
Aprovechando su paso por las aulas del Instituto de Vic, donde cursó el COU, Quimi escribió La Biblia de las Aves, una voluminosa obra de literatura menor, compuesta por un conglomerado de prosa, teatro, poesía y aforismos varios, con ligeras influencias de la cultura pop, el surrealismo, la filosofía zen y el ideario dadá. Uno de sus pensamientos proclamaba entonces que "toda literatura es una onomatopeya del ruido que hace el hombre al escribir".
En 1979 fundó el grupo The Dumpers, una poderosa banda de hard rock de la que formaba parte del excelente vocalista australiano Rodney Reay. En 1980 Quimi Portet creó Kul de Mandril, un trío que actuó por la geografía catalana en los años 80 y 81.
Durante todo este tiempo Quimi sobrevivió económicamente trabajando de soldador, recolectando patatas, dirigiendo el esperpéntico programa de Osona Manos Arriba, o repartiendo toallas en una furgoneta.
Resume su paso por esta constelación de conjuntos mediocres diciendo que "siempre es mejor un buen grupo con músicos mediocres, que una banda mediocre con buenos músicos". Y rememora el grato recuerdo dejado por el malogrado rumbero Gato Pérez, que en este periodo de vacas flacas animó constantemente a Quimi a no cejar en su empeño de abrirse camino en el rocambolesco mundo de la música.
En 1981 conoció a Manolo García y se incorporó como guitarrista a Los Rápidos, conjunto con el que llegó a tocar en cinco o seis conciertos. Y es que la vida es dura. A pesar de las buenas críticas y de tener bastantes seguidores, lo cierto es que la economía de Los Rápidos estaba pro los suelos. Después de intentar infructuosamente grabar otro disco, se les agotó la paciencia, y Los Rápidos decidieron disolverse.
Disueltos Los Rápidos, Quimi y Antonio Fidel empezaron a hacer canciones como Los Burros. Su principal éxito, según Quimi, era "una versión burra de la famosa canción popular Frêre Jacques. Esa era la que mansos gustaba. También cantábamos en un idioma inexistente".
Al cabo de poco Manolo García ocupó el puesto de cantante, mientras Fidel pasaba a dedicarse a otras ocupaciones y entraban en Los Burros otros músicos. Después de unos cuantos bolos en el Karma y el Boira, grabaron un disco, Rebuznos de amor, y continuaron con sus conciertos, con éxito irregular. Los conciertos que ofrecían iban acompañados de una inaudita puesta en escena a base de telas de plástico, bidones a modo de tambores, vistosas explosiones de polvos de talco y guerras de humos de colores.
En 1985 la aventura de Los Burros se convirtió en El Ultimo de la Fila. Quimi Portet y Manolo García iniciaron una nueva etapa en su carrera artística. Ese mismo año, después de esforzarse por encontrar una compañía discográfica que les hiciera caso, aparecía Cuando la Pobreza entra por la Puerta el Amor salta por la Ventana y el año siguiente Enemigos de lo Ajeno. A partir de ahí, y hasta 1996 no empezó el no-parar: cinco discos más como El Ultimo de la Fila (Nuevas Mezclas, Como la Cabeza al Sombrero, Nuevo Pequeño Catálogo de Seres y Estares, Astronomía Razonable, La Rebelión de los Hombres-rana); otro disco como Los Burros, Jamón de Burro en 1987; un disco en solitario de Quimi, Persones Estranyes, también en 1987; y varias giras por todo el Estado (largas exitosas y llenas de actividad).
Persones Estranyes, que fue compuesto, grabado y mezclado en 15 días, contenía diez canciones en catalán y dos instrumentales. Quimi cantó y tocó varios instrumentos, Antonio Fidel el bajo y Ángel Celada la batería. El disco fue producido por Quimi y Manolo García. Sin embargo, Quimi no realizó ningún concierto de presentación ni apenas ninguna actividad promocional, pues el trabajo con El Ultimo de la Fila era, en esos momentos, muy absorbente.
En abril de 1996 terminaba la última gira de El Ultimo de la Fila. Después de un pequeño descanso, Portet volvió a volcarse en "la segunda cosa que más le gusta del mundo", es decir, hacer música. Los doce temas, incluido uno instrumental, que componen Hoquei Sobre Pedres, publicado a finales de Septiembre de 1997, fueron el resultado de unos cuantos meseS de intenso y animado trabajo de estudio, y fue muy bien recibido y valorado por la crítica. Por ejemplo, para Lluís Gendrau, del Enderrock, se trata de "un disco genial creado por un genio de la música. En él se refleja ternura y melancolía: sensibilidad. Un disco lleno de sentimientos".
Hoquei sobre Pedres recibió el Premio Enderrock de la Crítica al mejor disco en catalán de 1997, y en octubre de 1998 el altaveu de Sant Boi en su X edición, destacó la calidad artística del disco concediendo a Portet uno de sus premios.
En la primavera de 1999, Quimi Portet publicó un tercer disco en catalán que es, en cierto sentido, el primero de su carrera en solitario, pues ahora ya no existe El Ultimo de la Fila, y por lo tanto, tampoco hay proyectos paralelos. Portet ha compuesto todos los temas, grabado, producido y mezclado el disco, pone la voz y también toca todos los instrumentos (guitarras, bajo, y baterías sampleadas). En el disco hay en total 16 canciones, y se llama CANÇONER ELECTROMAGNÈTIC.