Artículo ABC - Cataluña/Barcelona (21/09/04)
DAVID MORÁN

"Mentiría si dijese que hago la música para el público"

Después de acercarse al rock desde todos sus vértices, Portet reivindica con su nuevo trabajo el oficio de músico como algo artesanal e instantáneo


Más de dos décadas de militancia musical y media decena de discos en solitario le han permitido a Quimi Portet hacerse una idea clara y concreta de quién es y hasta dónde pueden llegar sus posibilidades. «He tenido la suerte de haber estado muchos años en El Último de la Fila, algo que me hace sentirme afortunado. Ahora llevo una vida en la que hago lo que puedo y tengo una difusión limitada, pero lo acepto con deportividad», confiesa el músico catalán.

Este sentido de la deportividad, unido a la necesidad de exponer con naturalidad sus sensaciones, es lo que le ha llevado a grabar y editar «La terra és plana», un trabajo en el que aligera la tensión musical para enfatizar el peso de las palabras. «Sería algo así como menos ruido y más nueces. La intensidad que en otros trabajos está en las guitarras en este se encuentra en los textos», apunta.

Un giro que inyecta al álbum una atmósfera de inquietante melancolía con la que Portet asegura sentirse «muy bien retratado». «Aunque cada etapa sea diferente, en este momento es el álbum con el que más identificado me siento. Me gusta mucho la atmósfera del disco, porque es como la que oía en discos de grupos de mi juventud como Can, que hacían una cosa muy tribal».

Después de explorar el rock desde todos sus vértices en trabajos como «Hoquei sobre pedres» o «Cançoner electromagnètic», Portet reivindica ahora el oficio de músico como algo artesanal e instantáneo. «El artista se ha vuelto muy cobarde: tiende a pulir tanto su obra para disimular sus carencias que acaba puliendo también sus virtudes», teoriza. Frente a esto, Portet aboga por la grabación en directo y la escritura en primera persona. «Llamo la atención sobre las cosas que a mí me llaman la atención», asegura.

De hecho, el cantante y guitarrista confiesa que, además de su creador, él es también el principal destinatario de su música. «Mentiría si dijese que hago la música para el público. Obviamente valoro el poder compartir eso con otras personas, pero hago la música para mí. Aún así, creo que puede haber personas en este planeta con las que comparto ciertas vibraciones», explica. En «La terra és plana», parte de esas vibraciones pasan por unas canciones cuyas letras se escudan en la ironía -«pero siempre con una media sonrisa», precisa- y en menciones al pasado de la cultura catalana como el que protagoniza el filósofo «Francesc Pujols». «Es una pena que haya quedado enterrado. Por exigencias del guión, acabó en el olvido, y era un personaje muy relevante de la Barcelona de los años treinta, con un humanismo fuera de serie», recuerda Portet.

Mención aparte merecen las versiones de «Bridges of Babylon» (Boney-M) y «Wendy» (The Beach Boys) con las que Portet ha querido homenajear a la música popular en su más amplia acepción. «Soy un músico popular y gran aficionado a la música, y esos grupos no sólo consiguen atrapar a gente que está loca por la música, sino que lo consiguen también con toda aquella gente a la que la música le da igual».

Nota del T.: ¿"Bridges" of Babylon?... ¿dónde están los "Rius"?