SEGUIMOS SIENDO LEVEDAD
Cruzan nubes grises
Caminábamos y el calor de verano
Como tú, camino por esta estrecha calle.
Levedad. Somos levedad.
Caminante, no hay camino,
Hace algún tiempo en este lugar,
Y al volver la vista atrás
Cruzan nubes grises,
Caminábamos y el calor de verano
Nunca cesa la matraca de motores.
Son los árboles grasientos de monóxido.
Levedad. Somos levedad.
Letra: Antonio Machado y M. García García-Pérez.
Música: Juan Carlos García, Iñigo Goldaracena,
Charly Sardá, Javier Mas y Eric de Wit.
por un cielo turbio y feroz.
Esta tarde espesa, acodado en este balcón,
fumo y me consumo,
enfrente el Arco Iris Club
empujaba nuestro asombro
contra las paredes llenas de grafitis.
Caminábamos y el fogón del verano
engullía nuestro asombro
por obstinarnos en lo imposible.
Como tú, necesito soles para alumbrarme.
Que hagan brillar lo bueno que pueda haber en el alma.
Sonrío al viento porque en él
huelo el humo del incendio.
Se que la fe es creer
en algún dios aunque no existan.
O existir aunque ese dios
a veces no crea en ti.
Caminar, aunque hoy no brille tu estrella.
Como tú, camino por esta tierra que pronto será yerma.
Levedad. Somos levedad.
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.
donde se visten los bosques de espinos,
se oyó la voz del poeta gritar:
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
se ve la senda que nunca
se va a volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.
trallazos que tapan tanta voz,
que beben mi tormento,
que me arrancan de este sopor.
Leo y me sosiego.
Abajo el Arco Iris Club.
empujaba nuestro asombro
contra las paredes llenas de grafitis.
Caminábamos y el fogón del verano
engullía nuestro asombro
por obstinarnos en lo imposible.
Nunca cesa, nunca cesa.
Nunca cesa la matraca de motores.
Noche y dia pasan coches atronando
en su estela por la avenida abajo.
Abajo, paraguas de fantasmales luces.
Y esa lluvia filtrada que no limpia la ciudad.
Abajo, en el portal, veteranos
de una vida de sinsabores
duermen asidos a la botella
como para no caerse cuesta abajo.
Cuesta abajo, caminábamos, aquel verano.
Tan sólo levedad.
Levedad. Somos levedad.
Sólo somos levedad.