"...su desencanto se desvaneció pensando en la deliciosa excitación que le produciría estimular a aquellos
animales con sus silbidos, mientras los muchachos los azuzaban con sus garrotes. Pero ya es sabido que la mente
asnal tiene la facultad de adoptar una línea de conducta que se halla en relación inversa de los argumentos
utilizados; lo cual, si se piensa, exige un gran vigor mental en tales animalitos; y así, el primer burro demostró
una gran inteligencia quedándose clavado en el suelo cuando empezaron a llover los palos sobre su cuerpo, tan
contundentes como el granizo. Grandes eran los gritos de la multitud y radiante la sonrisa de Bill Downes,
el aserrador de piedra y jinete de aquel magnífico animal, que permanecía tranquilo y con las piernas rígidas
en medio de su triunfo".
Adam Bede
George Elliot