Era el final, y el cielo gris;
la duda, si parar o seguir;
el callejón, la oscuridad, no nos dejaron elegir.
Tú junto a mí, ¿y ahora qué?,
te miro y ya no se lo que hacer.
Estuvo mal no sé por qué;
lo cuentas, y no sé que decir.
Un extraño silencio y yo,
temblando, me dejo abrazar.
Mírame, yo soy un chaval;
llorando dices... ya lo sé.
Cuarenta y dos, y aún estás muy bien,
tu siempre sola en aquel bar.
Tu seriedad, yo dieciséis,
me hicieron al principio dudar;
luego pensé -qué tonto soy-,
miraste y te dije no sé qué.
Pensaba que no ibas a querer,
la duda si parar o seguir.
Al principio tú viste en mí
alguien con quien poder hablar;
poco a poco pensaste, no,
no me querrá compadecer.
Un extraño silencio y yo,
temblando, me dejo abrazar;
mírame, yo soy un chaval,
llorando dices... ya lo sé.
Al principio tú viste en mí
alguien con quien poder hablar;
poco a poco pensaste, no,
no me querrá compadecer.
Un extraño silencio y yo,
temblando, me dejo abrazar;
mírame, yo soy un chaval,
llorando dices... ya lo sé.