Disneylandia

Sí, siempre decías: quédate;
y al final, tú volviste a la calle.
Cuero negro y ganas de beber,
sin saber, en qué barrio quedarte.
Disneylandia no existe para ti.
No hay dinero, no; no saliste nunca de aquí.

Ya lo sé, siempre igual...
Siempre igual.
Vueltas en la cama sin parar;
no está mal, sélo duermo mas ancho.
nadie viene nunca,
¿dónde están...? ni han llamado más,
no me echarán de menos.
Siempre quise largarme,
no estar aquí
Tú decías, sí: por mí vete,
déjame en paz.
Déjalo, déjame,
déjame.
Yo rompía el tiempo
sin saber ni qué hacer,
ni a que carta quedarme.
¡¡Dios...!! la de problemas que me das;
pero me da igual:
si tu te vas me muero.

Me decía, ¿por la noche a dónde iré...?
Me provoca, sí:
cuando vuelva la mataré.
¿Dónde está, dónde puede estar...?
¿Dónde está? ¿Dónde está?
¿Dónde está?