Una tarde de sol
Versión acústica de estudio 2005
Letra y Música: M. García

Que pena no ser ave de paso
ni derrota de carta marina.
Que dulce ser el trapo blanco henchido al viento
del velero que alegre se encabrita.
 
Que lento es ser ciprés creciendo erguido al cielo
y saber que todo en este mundo necesita su tiempo.
 
Que pena no ser ave de paso
ni proa que acuchille siete mares.
Ni zarcillo de oro plata de joven pastora
que descalza sube hasta los valles.
 
Busco en el ruido de las plazas,
busco en las calles de ciudades que ya no recuerdo,
en el perfume de mujeres que pasan,
en los silencios cuando ellas no hablan.
 
Que pena no ser ave de paso
ni arrecife sobre barra de corales,
al alba pálida ave de paso
que flota sobre espumosos mares.
O destello de un pez de hoja de lata, flor de agua
que relumbra y nada en los estanques.
 
Busco en las plazas,
busco en las calles de ciudades que ya no recuerdo,
busco el perfume de mujeres que pasan,
en los silencios cuando ellas no hablan.
 
Guardo una tarde de sol,
una tarde de sol por si hace falta,
ese es un tesoro que nadie podrá arrebatarte.
Guardo una mirada risueña que nada pretenda.
Guardo en los bolsillos el sabor de la piel de las naranjas.