Del bosque de tu alegría
(Maqueta)
M. García García-Pérez

Porque de ti volví a aprender el nombre de las cosas.
Porque de ti volví a aprender lo necesario.
Pan, casa, destino, camino.
De ti volví a aprender. Del bosque
de tu alegría. De manos
de tu sereno misterio.
 
Quedaba mucho por hacer:
arreglar la huerta,
hablar con los perros,
pasear por las orillas del otoño.
Quedaba mucho por hacer.
Quedaba mucho.
 
Porque de ti volví a aprender lo necesario.
A prescindir de lo inútil,
que nada es precario.
Del brillo de tus ojos
a disfrutar el tiempo lento.
Y cuatro cosas útiles
de tu gesto cierto.
Y muchas cosas más de ti aprendí.
Y muchas cosas más de ti aprendí.
 
A pasar del lastre, de eso que es la existencia.
Del tráfico, del peso de los lunes.
Pan, casa, destino, camino.
De películas malas.
A robarle el tiempo al minutero,
a que los relojes son un camelo.
 
Quedaba mucho por hacer:
recoger los sueños
en las noches frías
como cuando no hay peces recojo las redes vacías.
Quedaba mucho por hacer.
Quedaba mucho.
 
Aprendí a sumar lo incierto con lo lógico.
A poner la mesa.
Aprendí a tolerar la presencia necesaria
de las arañas.
Aprendí a soportar sólo lo soportable.
Y quedaba mucho por hacer,
rechazar el tedio y luchar contra él.
Y quedaba mucho por hacer.
 
Limpiar de malas hierbas el prado,
y arrancar las rejas y cercados.
Hacer montones: perros con gatos.
Hacer montones: soles y estrellas.
Borrar las señales de vuelo
para que los pájaros sean dueños del cielo.
 
Y muchas cosas más de ti aprendí.
Y muchas cosas más de ti aprendí.
Y muchas cosas más de ti aprendí.
Y muchas cosas más de ti aprendí.