Siempre he pensado que si yo viviera en un mundo
menos artificial, menos tecnológico y menos industrial,
no haría canciones ni pintaría.
 
Probablemente me bastaría con la luz del sol.
Pero mi desubicación, mi sentirme ajeno a nuestro tráfago actual me ha llevado a este punto; encuentro mi norte vital
y mi tiempo de reloj solar haciendo canciones,
pintando y haciendo fotos.
Además, he descubierto que esas sensaciones y esa
inmersión en la atemporalidad de una mañana de martes
de febrero, pongamos por ejemplo, me llevan a compartir cosas con otros, lo cual me hace sentir menos solo
y le da un vago pero a la vez justificado sentido
a mi vida de mamífero recalcitrante.
 
Dijo Gil de Biedma en alguna ocasión que en realidad
su pretensión no había sido ser poeta sino poema.
Yo, humildemente, me conformaría con saber
que soy lo primero, porque significaría
que algunos instantes de los días respiro libre.
 
Manolo García