Qué dulce era hablar
si te hacía sonreir
sentados en cualquier bar.
Tuve que marchar
porque soy
un músico loco.
Volveré a por tí
y tú
lo sabes muy bien.
Es lo que hay.
Es lo que hay.
Tarde o temprano
vuelvo por tí.
No sé a dónde voy,
ni qué haré una vez allí;
coches de alquiler
para músicos locos.
Volveré a por tí,
un domingo de invierno;
bajo el cielo gris sonreirás
al verme llegar.
Espérame en el bar, ¡mi niña bonita!
en el bar de siempre.
Hay un hombre ladrando
ritmos de moda,
el gato huye del receptor
y yo le sigo;
es lo que hay,
vuelvo a por tí,
a por tí.