Artículo El Mundo (Enero 98)
FERNAN RIERA
BARCELONA.-El Ultimo De La Fila se ha disuelto. Ya no habrá más discos ni giras del dúo musical más importante e influyente del país. Manolo García y Quimi Portet han decidido separarse después de 13 años de trabajo conjunto -previamente habín compartido el proyecto de Los Burros y Los Rápidos-. Este tiempo ha dado como fruto nueve discos con un centenar de canciones de los que se han vendido más de dos millones y medio de copias, y cinco multitudinarias giras estatales en las que se batieron records de asistencia.
«Esta separación tiene un porqué lógico, aunque cuesta definirlo. Responde a un proceso de saneamiento personal y musical. Es una ruptura sana, suave y sencilla. Es el fluir. Es ley de vida», explicó ayer Manolo García vocalista de El Ultimo de la Fila, poco después de que su discográfica, Perro Records, anunciara en un comunicado la disolución del dúo.
«Antes», añade García, «Quimi y yo compartíamos un tándem. Ahora, cada uno conduce su bicicleta, aunque vamos por la misma carretera. Por eso no restamos sino que sumamos. Intentamos seguir caminando. Somos gente práctica». El escueto comunicado que anunció la separación de El Ultimo de la Fila decía: «Tras cerca de dos años de inactividad, llega la disolución del grupo que mejor supo encarnar la fusión entre el rock anglosajón y la canción de raíz hispana, a la que añadieron originales toques de surrealismo, en sus letras y también en sus puestas en escena».
PUNTO DE INFLEXIÓN.-Según la mencionada nota, la decisión de García y Portet «no supone un final, sino tan sólo un punto de inflexión en sus carreras artísticas». Los dos músicos están activos: Quimi ha editado recientemente su disco en solitario Hoquei sobre pedres, cantado en catalán, y en estos momentos vuelve a estar en el estudio trabajando en diferentes proyectos. Manolo, por su parte, iniciará en breve la grabación de un disco en solitario.
Sea como sea, la decisión de acabar con El Ultimo de la Fila ha sido fruto de una reflexión conjunta entre ambos músicos al comprobar que, tras más de dos años de silencio discográfico, al reunirse para preparar nuevas composiciones por cada uno de ellos «era más personal» que en anteriores ocasiones según Manolo García, quien, en los últimos años, ha repartido su tiempo entre la música y la pintura. El cantante afirmó ayer también que «yo, ahora, quiero mirar en otras direcciones, como oyente y como creador».
En cuanto al legado que deja El Ultimo de la Fila, el cantante del grupo es taxativo: «Los grupos han de tener fecha de caducidad, pero las canciones no. Las canciones son para siempre, para que la gente las utilice. Y también los buenos conciertos. Aunque sólo duren un rato, hay grandes conciertos que pueden durar toda una vida».
A El Ultimo de la Fila no le parece que su separación pueda dejar a miles de seguidores del grupo como huérfanos de su música. «Hay bandas para cubrir el hueco que dejamos. A lo largo de todo este tiempo hemos compartido todo de sensaciones trabajando en equipo. Hemos dado y hemos tomado», concluye Manolo García.
Para él, el hecho de haber compartido su carrera musical durante 17 años con Quimi Portet -13 con El Ultimo, antes con Los Burros y Los Rápidos- parece ser, a la postre, motivo suficiente para que esa feliz y fructífera colaboración haya llegado a su fin: «Después de tanto tiempo, es por lógica que lo dejemos».
Un hijo de emigrantes andaluces y un catalán de Vic. Una mecla explosiva que se dio a conocer en un concurso de Radio Nacional, Don Domingo. Corría el año 1984. No eran aún nadie, aunque más de uno conocía sus andanzas como Los Rápidos o Los Burros, cuyas canciones reeditaron cuando consiguieron la fama.
Pocos meses después de su paso por la radio, lanzaban a la calle su primer disco, Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana, formaban parte de la leyenda de la música española y se converían en referente para una generación con canciones como Aviones plateados, Insurreción o El monte de las águilas.
A Cuando la pobreza... le siguió
Enemigos de lo ajeno (1986), Como la cabeza al sombrero (1988),
Nuevo pequeño catálogo de seres y estares (1990),
Astronomía razonable (1993) y, por último, La
rebelión de los hombres rana (1995).