Artículo (Sep 95)
MIGUEL ANGEL MUÑOZ
Cáceres

     Más de 14.000 personas se dieron cita la noche del sábado en Cáceres para presenciar el concierto de «El Último de la Fila», uno de los grupos más emblemáticos del pop-rock nacional. Durante casi dos horas el dúo catalán realizó un largo viaje por toda su discografía con el único objetivo de «distraer y emocionar a la gente». La esencia latina, en ocasiones aflamencada, y una clara vuelta a los orígenes marcaron una noche en la que «El Último» demostró que sigue siendo el primero.

Un viaje a la pasión latina

Cáceres, más impresionante

     La capital cacereña volvió a convertirse el sábado en punto de encuentro para miles de personas con motivo de la actuación de «El Último». Tras el concierto, en el que destacó la buena labor de los servicios de seguridad y ayuntamiento, la noche se convirtió en protagonista. Gentes de todas las edades y matrículas de todos los lugares volvieron a hacer rebosar a Cáceres.

     Más de 14.000 personas presenciaron el concierto de «El Último de la Fila»

     Mientras largas colas de gente formaban una especie de serpiente humana en el Reciento Hípico de Cáceres, un equipo formado por 45 profesionales ya estaba listo para el concierto. Más de 14.000 personas, venidas de distintos puntos del país, se dieron cita en la capital cacereña para presenciar un espectáculo «sugestivo y sugerente» que «El Último de la Fila» protagonizó en la noche del sábado durante casi dos horas.

     Cada puesta en escena de este dúo catalán formado por Manolo García y Quimi Portet es siempre diferente. Con un escenario realmente cuidado, con pinturas en continuo movimiento -creadas por el pintor madrileño Miguel Brayda y el propio Manolo García- y un juego de luces suaves, ideadas por el ingeniero Josito Alegre, el público quedó atrapado por una música más tranquila y sosegada, tal como mandan los cánones del último disco puesto a la venta a comienzos de este mes.

Seguidores

     El más que convincente equipo de sonido (llamado Flash Light y llevado a la práctica en conciertos como los de Pink Floyd, Depeche Mode o The Cure) inicia la cuenta atrás. «Cuando el mar te tenga», el mítico tema del álbum «Nuevo pequeño catálogo de seres y estares», abre el sueño más esperado por los fieles seguidores del dúo.

     Un telón negro de más de diez metros de altura cae al suelo con todas sus fuerzas y ahí están. Manolo García vuelve a demostrar, después de catorce años como músico profesional, que tiene un perfecto dominio del escenario. Como pez en el agua se mueve de arriba a abajo. Cazadora negra y pantalón vaquero. «Murmullo de una oración, minúscula y dulce, murmullo de tu respiración al despertar...», canta seguido por miles de voces.

     Quimi Portet continúa igual de auténtico. Gafas y guitarra, compañeras inseparables que, tras una cerrada ovación mueven las cuerdas de la «Insurrección», una de las primeras composiciones con las que «El Último de la Fila» saltó a la fama.

     Después del tradicional «Buenas noches, Cáceres», los músicos interpretan «Sin llaves», una de las canciones más bonitas y románticas de «La rebelión de los hombres rana», el reciente disco con el que culmina una fase dentro de la producción del grupo.

     Peces, insectos, cuerpos de mujer, caras extrañas, huellas... una malgama de imágenes circulan por las dos pantallas gigantes situadas a cada lado del escenario. A Manolo García se le pone un porte torero cuando canta «Sara», «Dios de la lluvia» o «Como un burro amarrado a la puerta del baile».

Músicos

     Las parejas, se abrazan, se besan con pasión al escuchar «Mar antiguo», importante canción que el grupo compuso en 1993 sobre la defensa de la naturaleza: «...mientras haya un olivo en el olivar y una vela latina en el mar...».

     Todas las edades alzan sus brazos mientras Manolo se quita la camisa y hace saltar con su «Huesos». Uno de los puntos a favor del grupo es que no se atiene a modas ni estilos. «A mi me gusta mucho esto. Toda la vida he luchado para esto y ahora que lo tengo lo estoy disfrutando. Lo estoy haciendo lo mejor que puedo», comentaba el cantante durante la rueda de prensa celebrada tras la actuación.

     «El Último de la Fila» trabaja sin intentar batir records. «No queremos llegar a la luna, no queremos llegar a Marte. El músico es otra cosa». Se tienen por gente decente, por eso -dicen- «intentamos por un precio correcto dar un espectáculo digno». Llega la despedida y los 14.000 espectadores contemplan como Manolo canta aquello de «Volveré a pintar mi sonrisa en las esquinas. Volveré a tropezar aunque ahora diga que no»


«Siempre hay que volver a empezar. Yo nunca vivo de recuerdos»

«Me daba igual ser famoso, lo´único que quería era ser músico»

(Manolo García)

El Último de la Fila. Manolo
García
(voz); Quimi Portet
(guitarra); Antonio Fidel
(bajo); Juan Carlos García
(batería); Nacho Lesko
(teclados); Pedro Javier
González
(guitarra
española); José Luis Pérez
(guitarra eléctrica y
española). Aforo: 14.000
personas. Recinto Hípico de
Cáceres.